Después de repasar los diferentes tipos de anestesia que podemos usar en una sala de curas, pasamos a la técnica de anestesia en sí misma. Es conveniente anestesiar una herida antes de su limpieza, para que esta sea mejor tolerada por el paciente. Para ello, como siempre, una imagen vale más que mil palabras:

Aquí tenemos lo que es una herida inciso-contusa que precisa sutura típica. El aspecto es limpio, pero vamos a proceder a la anestesia para acabar de limpiarla y proceder a suturar: usaremos la técnica clásica de anestesia por los bordes en "V", que permite, con dos pinchazos y un número mínimo de perforaciones anestesiar ambos bordes de la herida.

Para ello, tras haber
cargado la anestesia y colocado la aguja intradérmica, procedemos a pinchar a unos 0,5 cm de uno de los vértices de la herida; colocaremos la aguja con el
bisel hacia arriba, y guiándolos con la mano izquierda (véase la posición de los dedos), que siempre sujetará una
gasa por debajo para limpiar la sangre, introducimos la aguja en un ángulo de unos 15-30 grados apuntando hacia uno de los bordes de la herida. La profundidad debe ser tal que permita alcanzar el tejido celular subcutáneo, donde infiltraremos la anestesia
En la foto vemos como hemos introducido la aguja en su totalidad, que abarca de este modo hasta prácticamente la mitad de la herida. De este modo, anestesiaremos el borde inferior hasta su punto medio. Una vez introducida, aspiramos para comprobar que no estamos en ninguna estructura vascular. Si no sale sangre empujamos el émbolo a la vez que vamos retirando la aguja (para que el anestésico se difunda a lo largo de todo el borde). La cantidad total de anestesia a introducir, en el caso de la
mepivacaína al 1% utilizada en este caso, en este borde es de aproximadamente 1 ml.

Hecho esto, sin retirar la aguja del todo para que no salga de la piel, (Esto es importante, porque permite minimizar el número de pinchazos disminuyendo tanto el dolor como la invasividad), procedemos a angular la aguja hacia el otro lado, abarcando, en este caso, el borde superior y repitiendo el proceso. Con esto ya tenemos la mitad de la herida, en este caso la derecha, anestesiada. Nos queda el otro lado:

El procedimiento es exactamente igual. Nótese arriba el sangrado por el punto de punción derecho. Finalizado el proceso, tenemos la herida totalmente anestesiada al cabo de tan sólo 2 minutos de haber inyectado el anestésico. El margen de seguridad absoluto que permite suturar sin que pase el efecto es de 1 a 2 horas, con lo que desde este momento hay tiempo de sobra para limpieza y sutura.

Una alternativa en este caso, que evitaría la punción cutánea es aplicar el anestésico directamente en los bordes de la herida, como en la foto de arriba. En ese caso hay que tener cuidado de no perforar la piel en sentido inverso. Una desventaja es que normalmente los vértices quedan menos anestesiados.
EDITO:
Me han comentado compañeros la idoneidad de este segundo método respecto al primero. Revisando la literatura parece que la anestesia por dentro de la herida tiene sus ventajas e inconvenientes. En general no se debe hacer si empleas anestésico con vasoconstrictores tipo adrenalina para no isquemiar los bordes. Además, si la herida es sucia es mejor iniciar una punción ajena en una zona limpia. De todos modos, ¡agradezco comentarios basados en la experiencia!
EDITO (23-12-06): He modificado las imágenes para hacer menos reconocible al sujeto a raíz del interesante comentario de lilae.
En el siguiente post veremos como colocar unos guantes estériles y analizaremos un poco más en profunidad el instrumental necesario para proceder a suturar.
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