martes, mayo 08, 2007

Historia de la crioterapia I

El uso del frío como tratamiento de las lesiones cutáneas puede parecer relativamente reciente. Sin embargo, una breve revisión de la historia de la crioterapia demuestra que no es así.

Ya en el año 2500 A.C. los egipcios empleaban frío conscientes de su efecto analgésico y antiinflamatorio. Son precisamente estas propiedades las que popularizan su empleo en el siglo XIX. Dominique-Jean Larrey, el famoso cirujano de Napoleón, emplea bloques de nieve con efecto analgésico y anestésico durante la retirada de Moscú. Es particularmente útil en las amputaciones. A mediados de siglo, en Londres se describen los primeros resultados beneficiosos en el tratamiento de múltiples afecciones, la mayoría de ellas relacionadas con la analgesia. Se llega incluso a recomendar como método de anestesia a falta de algo mejor. En la Gran Exhibición de Londres de 1851 se presenta el primer rudimento científico de aparato de crioterapia, con una capacidad de congelación muy limitada y una aplicabilidad farragosa.


Dominique-Jean Larrey, el famoso cirujano de Napoleón

Era necesaria una revolución en los métodos de congelación, y esta tardó años en llegar. Sin duda el punto clave de la evolución de la criocirugía ha sido la capacidad de enfriar gases, asi como el desarrollo de los métodos de almacenaje y manipulación. Inicialmente fue el aire líquido (-190 ºC), empleado por Campbell White, un médico de Nueva York que describe sus primeros resultados en 1889, en el tratamiento de patologías como el lupus, herpes, chancroide y epiteliomas. En 1907 Whitehouse, también de Nueva York, publica la primera serie de 60 pacientes tumorales tratados con crioterapia.

Por sus dificultades de almacenamiento, rápidamente se vio que eran necesarias alternativas. William Pusey de Chicago, popularizó por unos años el Dióxido de Carbono solidificado (-78,5º), que fue el rey en la década de 1910. Como curiosidad decir que los excedentes de CO2 eran obtenidos de la fabricación industrial de refrescos. En los años 20 el Oxígeno líquido (-182,9) inició su reinado que le duraría hasta 1948, año en el que Kyle y Wels publican la última gran revisión con este material, con 1000 casos descritos de tratamiento. La gran desventaja del O2 líquido era que es muy inflamable y peligroso de manejar.


Dióxido de Carbono solidificado o hielo seco

El Nitrógeno líquido (-196º), disponible comercialmente tras la Segunda Guerra Mundial, vino a revolucionar el mundo de la crioterapia, gracias a los trabajos de Irving Cooper y Arnold Lee. Comenzaba una nueva era para el tratamiento por congelación...

Fuentes

Reseñadas en los enlaces
Wikipedia, ed. castellano
History of Cryotherapy, Anatoli Freiman, Dermatology Online Journal 11 (2):9

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